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Problemas de pareja: los más comunes, por qué pasan y cómo resolverlos

Discusiones que se repiten, celos, distancia, expectativas o infidelidad: los problemas de pareja más comunes, cómo hablarlos y cuándo pedir ayuda profesional.

Escrito porAngélica PalicioTerapeuta Individual y de Pareja · Cédula Licenciatura: 10846410 | Maestría: 13913200
Publicado el 2 oct 202618 min
Ilustración en acuarela de dos tazas sobre una mesa redonda de madera con una libreta abierta, dos lápices y una planta pequeña al centro

En corto: los problemas de pareja más comunes son la comunicación que se rompe, las discusiones que se repiten, los celos, las expectativas no cumplidas, la carga desigual en casa, la distancia, los límites con la familia y la infidelidad. Todas las parejas tienen problemas; lo que pesa es cómo los manejan. Si la misma pelea vuelve, si no pueden hablar sin herirse o si hay miedo, conviene pedir ayuda.

Si sientes que "algo no está bien" en tu relación, esta guía te ayuda a ponerle nombre y a saber qué leer después.

¿Es normal tener problemas de pareja?

Sí. Todas las parejas tienen desacuerdos, en el noviazgo, en la unión libre o en el matrimonio. Los problemas de la pareja, sean problemas matrimoniales o de un noviazgo largo, suelen girar alrededor del dinero, la casa, la familia, el tiempo juntos, la intimidad y la manera de hablar.

La diferencia no está en cuánto discuten, sino en cómo. En un estudio que siguió a parejas casadas durante 14 años, Gottman y Levenson (2000) encontraron que la forma de interactuar ayudaba a predecir qué parejas se separarían: la negatividad durante los conflictos se asociaba con separaciones tempranas, y la falta de momentos positivos en las conversaciones diarias, con separaciones más tardías.

Tampoco todo es "química". Una revisión de 115 estudios con más de 45,000 matrimonios (Karney y Bradbury, 1995) propuso que a una pareja le va mejor o peor según lo que cada quien trae, el estrés que les toca y cómo se adaptan juntos.

Si son una pareja con problemas, no son la excepción. La pregunta útil es "¿qué hacemos cuando nos pasa?".

Por qué discuten siempre por lo mismo: conflictos y peleas que se repiten

Los platos, el dinero de la quincena, la suegra, el celular en la mesa. Muchas peleas de pareja cambian de tema pero terminan igual, porque el fondo casi nunca es el tema: es sentirse no escuchado.

Algunos conflictos de pareja se resuelven; otros vuelven porque vienen de diferencias de carácter que no van a desaparecer. Con esos, la meta es aprender a hablarlos sin herirse.

El Instituto Gottman describe cuatro formas de discutir que, según su investigación, desgastan a las parejas: la crítica (atacar a la persona en lugar de hablar de un hecho), el desprecio (burla, sarcasmo, ojos en blanco), la actitud defensiva (responder siempre con "y tú más") y el muro (cerrarse y dejar de responder). De las cuatro, señalan el desprecio como la más dañina.

Señales de que sus discusiones de pareja ya son un patrón:

  • Saben de memoria cómo va a terminar la pelea antes de empezarla.
  • Uno persigue la conversación y el otro se cierra.
  • Después de pelear, nadie siente que se resolvió nada.

Más abajo hablamos de los problemas de comunicación y de un método para hablar de cualquier tema. Si la distancia entre ustedes ya es grande, sigue con la próxima sección.

Cuando el problema ya es una crisis

Un problema afecta un área de la relación: el dinero, la casa, los celos. Una crisis pone en duda la relación completa. Ya no discuten por los platos, sino por si quieren seguir juntos.

Puede indicar que están en una crisis si:

  • Se sienten como compañeros de casa más que como pareja.
  • Uno de los dos, o ambos, piensa seguido en separarse.
  • Un cambio grande (un hijo, una mudanza, una pérdida, una infidelidad) los dejó sin saber cómo volver a encontrarse.

Una crisis no siempre es el final: a veces avisa que la forma en que funcionaban ya no alcanza. Suele ayudar dejar de buscar culpables y preguntarse qué necesita cada uno ahora.

Explicamos las señales, las etapas y qué hacer en cómo superar una crisis de pareja.

Problemas de comunicación: "ya no hablamos" o "todo termina en pleito"

La comunicación suele romperse de dos formas. En una, se callan para no pelear y la relación se vuelve silenciosa. En la otra, hablan para ganar: cada conversación es un juicio sobre quién tiene la razón.

Las dos dejan la sensación de que el otro no te escucha.

Una idea práctica: habla de lo que tú sientes y necesitas, no de lo que la otra persona "es". "Me siento sola cuando cenamos con el celular" se escucha distinto que "nunca me haces caso".

Ser directo no siempre es igual de útil. Overall y McNulty (2017) concluyeron que plantear un problema de frente ayuda cuando es serio y la otra persona puede cambiarlo, pero puede lastimar si la pareja no se siente segura para responder. En temas menores, el afecto y la validación funcionan mejor.

Sobre cómo hablar sin pelear y cómo escuchar de verdad, tenemos una guía de comunicación en la pareja.

Expectativas que no se cumplen

Todos llegamos a una relación con ideas de cómo debería ser: el tiempo juntos, la casa, el cariño. Muchas no se dicen en voz alta, y por eso chocan.

El enamoramiento al principio tapa las diferencias. Con el tiempo, la rutina las deja ver, y es fácil concluir que la otra persona "cambió" cuando en realidad nunca hablaron de lo que esperaba cada uno.

Una pregunta para reconocerte: ¿te enojas con tu pareja por algo que nunca le pediste con claridad? Si la respuesta es sí, quizá el problema no sea lo que hace, sino la expectativa que nadie revisó.

Una idea práctica: escriban cada uno qué esperan en tiempo, casa y cariño, y compárenlo para ver qué pueden acordar.

Lo desarrollamos en expectativa vs realidad en la pareja.

Carga desigual: cuando sientes que eres la mamá (o el papá) de tu pareja

Recordarle las citas, organizar las comidas, pensar en los cumpleaños de su familia, pedirle tres veces lo mismo. Cuando una persona carga con casi toda la organización, deja de sentirse pareja y se siente responsable de la otra.

Pasa en parejas de todo tipo, no solo entre hombres y mujeres. Y no siempre se trata de quién lava más platos: muchas veces es el trabajo invisible de recordar, planear y estar pendiente.

Una pregunta para reconocerte: si mañana dejaras de recordar todo, ¿qué pasaría en tu casa?

Una idea práctica: en lugar de repartir tareas sueltas ("tú lavas, yo cocino"), repartan áreas completas, con todo lo que implican: pensarlas, planearlas y hacerlas. Así nadie tiene que ser quien supervisa.

Lo explicamos en me siento la mamá de mi pareja, con ideas para hablarlo sin que se convierta en reproche.

Competencia y envidia: cuando tu pareja no celebra tus logros

Te ascendieron o te fue bien en algo que te importaba, y tu pareja responde con frialdad o minimiza lo que lograste. Si pasa una vez, puede ser un mal día. Si pasa seguido, duele.

La envidia en la pareja no siempre es mala intención: a veces aparece cuando uno pasa por un momento difícil y el logro del otro le recuerda lo que no tiene. Aun así, vale la pena hablarlo, porque si no puedes compartir lo bueno, te vas haciendo pequeña o pequeño.

Una pregunta para reconocerte: ¿has dejado de contarle a tu pareja las buenas noticias para evitar su reacción?

Una idea práctica: cuando lo hablen, empieza por cómo te sentiste, no por lo que la otra persona hizo mal. Y pregúntale cómo está ella o él con su propio camino.

Lo desarrollamos en mi pareja me tiene envidia.

Comentarios sobre tu cuerpo: preocupación, crítica o control

"Deberías cuidarte más", "¿otra vez vas a comer eso?", "antes te veías mejor". Los comentarios de una pareja sobre tu cuerpo pueden venir de una preocupación real, de sus propias inseguridades o de una forma de control.

La diferencia está en cómo se dicen y en qué pasa cuando pones un límite: una preocupación acepta un "no"; una crítica constante te hace sentir que tu cuerpo es un problema. Y si los comentarios vienen con humillaciones, amenazas o vigilancia de lo que comes, eso ya no es preocupación.

Una pregunta para reconocerte: ¿te sientes cuidada o cuidado, o te sientes evaluada o evaluado?

Una idea práctica: di qué comentarios no quieres escuchar y, si le preocupa tu salud, propón hacer algo juntos en lugar de juzgarte.

Lo explicamos en cuando tu pareja te pide que bajes de peso. Si hay control o humillación, lee también la sección "Cuando la relación te hace daño", más abajo.

Celos: cuándo son normales y cuándo ya lastiman

Sentir celos alguna vez es humano, por ejemplo cuando tu pareja habla mucho de alguien nuevo. Esos celos, si se hablan, dicen algo útil sobre lo que necesitas.

Otra cosa son los celos que controlan: revisar el celular de la otra persona, pedirle la ubicación todo el tiempo, prohibirle amistades, enojarse por una foto o un "me gusta" en redes. Ahí los celos dejan de ser una emoción y se vuelven una forma de vigilar.

Una pregunta para reconocerte: ¿tus celos, o los de tu pareja, terminan en una conversación o en una revisión del WhatsApp?

Una idea práctica: si eres tú quien los siente, nombra la emoción antes de actuar ("me sentí inseguro cuando..."). Si tu pareja te vigila, eso no se resuelve dando más pruebas.

Explicamos cómo manejar los celos en pareja en una guía propia. Si ya hay control, revisa la sección "Cuando la relación te hace daño".

Límites: la familia política, el trabajo y el espacio personal

La suegra que opina sobre cómo crían a sus hijos, el trabajo que invade la cena, la falta de un rato para ti. Muchos problemas de pareja empiezan fuera de la pareja, cuando no está claro qué deciden juntos.

Poner límites no es dejar de querer a la familia. Es decidir, como pareja, qué espacio protegen. Si cada uno defiende a su familia por separado, la pelea deja de ser con la suegra y se vuelve entre ustedes.

Una pregunta para reconocerte: ¿tu pareja y tú se ponen de acuerdo antes de responderle a la familia, o se enteran de lo que dijo el otro cuando ya pasó?

Una idea práctica: acuerden primero entre ustedes y después hablen cada quien con su familia. Así el límite no se siente como un ataque del "de fuera".

Lo explicamos, con frases de ejemplo para decir que no sin culpa, en cómo poner límites.

Si quieres empezar tu proceso de apoyo psicológico para tu relación de pareja, contesta unas preguntas y te recomendamos un profesional adecuado para ti.

Cuando tu pareja es tu única red: amistades y vida propia

Al principio es común pasar casi todo el tiempo juntos. El problema aparece cuando, años después, tu pareja es la única persona con la que hablas de verdad, y cualquier pelea se siente como quedarte sin nadie.

Tener vida propia no le quita nada a la relación. Al contrario: llegas con más cosas que contar y le pides a tu pareja lo que puede darte, no todo lo que necesitas.

Una pregunta para reconocerte: si hoy pelearan, ¿a quién le hablarías?

Una idea práctica: recupera una amistad o una actividad que hayas dejado, aunque sea una vez al mes. Y si sientes que tu pareja te aleja de tus amistades o de tu familia, eso merece atención aparte (lo vemos en "Cuando la relación te hace daño").

Para construir amistades de adulto, paso a paso, lee no tengo amigos.

La distancia: ciudades o países distintos

Por trabajo, estudios o migración, muchas parejas viven en ciudades o países distintos. La distancia cambia la forma de hablar, la intimidad y hasta las peleas, que por videollamada se malinterpretan más fácil.

Una relación a distancia puede funcionar, pero pide acuerdos más claros: cómo se comunican, qué esperan y si hay un plan para estar en el mismo lugar.

Una pregunta para reconocerte: ¿saben hacia dónde va la relación, o cada quien lo imagina distinto y no lo han dicho?

Una idea práctica: además de las llamadas para "ponerse al día", tengan ratos para hacer algo juntos a distancia, como ver una película al mismo tiempo o cocinar lo mismo. Compartir actividades acerca más que solo contarse el día.

Lo desarrollamos en relación a distancia, con ideas para quien vive fuera de su país.

Infidelidad y confianza rota

La infidelidad puede ser física o emocional: no siempre hay contacto sexual para que una persona se sienta traicionada. Lo que se rompe en los dos casos es la confianza, y eso cambia la forma en que ves la relación y a ti misma o a ti mismo.

Después de descubrirla es común sentir enojo, tristeza, humillación y una necesidad intensa de saber todos los detalles. Es esperable.

Algunas parejas deciden terminar; otras, intentarlo. Una relación puede trabajarse después de una infidelidad si los dos quieren hacerlo, si quien fue infiel asume lo que pasó y si hay disposición para reconstruir la confianza con tiempo. No hay garantía de que funcione, y decidir terminar también es válido.

Una idea práctica: no tomes decisiones grandes en los primeros días y busca apoyo, tuyo o de los dos.

Sobre cómo superar una infidelidad, tengas o no tu pareja, tenemos una guía a fondo.

Cuando la relación te hace daño: control y violencia

Hay relaciones en las que el problema no es una diferencia que se pueda negociar. Si tu pareja te humilla, te controla el dinero o el celular, te aleja de tu familia y tus amistades, te amenaza o te da miedo, eso no es un problema de comunicación: puede ser violencia psicológica, económica o física.

No hace falta ponerle una etiqueta a la persona para tomarlo en serio. Importa lo que pasa: si caminas con cuidado para no provocar una reacción, si dudas de tu propia memoria porque tu pareja niega lo que pasó, si ya no haces cosas que antes hacías por miedo a su enojo.

Cuando hay violencia o miedo, la terapia de pareja no es el primer paso: la prioridad es tu seguridad y tu apoyo individual.

Sobre cómo reconocer una relación que te hace daño y cómo salir de ella, tenemos una guía propia. Si hoy sientes miedo, ve directo a la sección "Cuándo es urgente".

Cómo resolver problemas de pareja: un método para hablar de cualquier tema

Estos cinco pasos ayudan a hablar de casi cualquier tema sin pleito. Sirven para cómo solucionar problemas de pareja concretos y para cómo mejorar la relación de pareja en general.

1. Elijan el momento. No en medio de la pelea ni con prisa. "Quiero hablar de algo, ¿te late hoy en la noche?" prepara mejor que soltarlo de golpe.

2. Hablen de una cosa a la vez. Si hablan de la suegra, no saquen también el dinero.

3. Usen "yo siento" y "yo necesito". "Yo me siento sola cuando llegas tarde sin avisar; necesito que me escribas" en lugar de "eres un desconsiderado".

4. Escuchen hasta poder repetir lo que dijo el otro. Antes de responder, resume lo que entendiste. Si te dice "sí, eso", ya avanzaron.

5. Acuerden algo concreto y revísenlo. "Te aviso si llego después de las nueve" es un acuerdo; "voy a ser más considerado", no. Revisen en unas semanas si funciona.

En sesión suele pasar que una pareja llega convencida de que ya no puede hablar de nada, y descubre que sí puede cuando baja la velocidad.

Y no todo se trata de los conflictos. Gable y su equipo (2004) encontraron que las parejas en las que uno suele responder con entusiasmo a las buenas noticias del otro reportan más intimidad y más satisfacción. Celebrar lo bueno también cuida la relación, como vimos en la sección sobre envidia.

¿Seguir o terminar? Y cuándo pedir ayuda profesional

A veces, después de intentarlo, la pregunta es si vale la pena seguir. Estas preguntas ayudan a pensarlo:

  • ¿Los dos quieren intentarlo, o solo uno?
  • ¿Hay respeto, aun cuando discuten?
  • ¿Hay miedo? Si la respuesta es sí, primero está tu seguridad.
  • ¿Lo que quieren a futuro es compatible?

Decidir terminar una relación también puede ser un acto de cuidado. Y si ya terminaron, el duelo por una ruptura amorosa merece su propio apoyo.

Cuándo pedir ayuda. Si la misma pelea se repite sin salida, si ya no pueden hablar sin herirse, si uno piensa seguido en irse o si algo grande los rebasó. La terapia de pareja tiene evidencia: una revisión de la investigación (Lebow et al., 2012) concluyó que su eficacia es comparable a la de las terapias individuales y muy superior a no recibir tratamiento. No garantiza un resultado, pero vale la pena intentarlo.

Si los dos quieren ir, conoce a los terapeutas de pareja en VoyBien. Si solo tú quieres, o si hay miedo, empieza con terapia individual. Si crees que alguno necesita medicamento, consúltalo con psiquiatría.

En VoyBien la terapia de pareja empieza desde $1,390 MXN y la individual, desde $450 MXN, IVA incluido. Más detalles en cuánto cuesta la terapia en línea en México.

Ser una pareja con problemas no es raro ni vergonzoso. Lo que define a una relación es lo que hacen con sus conflictos.

Este artículo es informativo y no sustituye la evaluación de un profesional.

Si quieres empezar tu proceso de apoyo psicológico para tu relación de pareja, contesta unas preguntas y te recomendamos un profesional adecuado para ti.

Cuándo es urgente

Una distinción importante. Si en tu relación hay control, humillaciones, amenazas o te aleja de tu familia y amistades, eso no es un problema de pareja más: puede ser violencia psicológica, y la prioridad es tu seguridad. Si estás en peligro, llama al 911. En México, la Línea Sin Violencia 800 108 4053 atiende las 24 horas a mujeres en situación de violencia, desde cualquier parte del país. Si vives fuera de México, llama al número de emergencias de tu país; en Estados Unidos, The Hotline atiende en español al 1-800-799-7233, y también puedes llamar o escribir al 988, la línea de crisis, o al 911.

Si estás pensando en quitarte la vida, tienes un plan o ya te hiciste daño, busca ayuda ahora mismo: llama al 911 o ve al servicio de urgencias más cercano. En México también puedes llamar gratis, las 24 horas, a la Línea de la Vida: 800 911 2000 (CONASAMA, Secretaría de Salud) o a SAPTEL: (55) 5259-8121. Si vives fuera de México, llama al número de emergencias de tu país; en Estados Unidos puedes llamar o escribir al 988, la línea de crisis (al llamar, oprime 2 para español), o al 911. No tienes que esperar a estar "suficientemente mal" para llamar.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los problemas de pareja más comunes?

Los más comunes son la comunicación que se rompe, las discusiones que se repiten, las expectativas no cumplidas, la carga desigual en casa, los celos, los límites con la familia, la distancia y la infidelidad. Muchos se mezclan. Lo importante es cómo los hablan y si llegan a acuerdos.

¿Es normal pelear mucho con tu pareja?

Discutir es normal; todas las parejas lo hacen. Lo que importa es la forma: si hay burla, desprecio, ataques a la persona o uno de los dos se cierra siempre, las peleas desgastan más. Si discuten seguido por lo mismo y nunca se resuelve, o si después de pelear te sientes con miedo, conviene pedir ayuda.

¿Cómo solucionar problemas de pareja sin pelear?

Elijan un buen momento, hablen de un solo tema a la vez y usen frases como "yo siento" y "yo necesito" en lugar de calificar a la otra persona. Escuchen hasta poder repetir lo que dijo el otro y terminen con un acuerdo concreto. Si aun así no pueden hablar sin herirse, un profesional puede ayudarles.

¿Cuándo una relación ya no tiene arreglo?

No hay una regla fija, pero hay señales importantes: si solo uno quiere intentarlo, si ya no hay respeto, si lo que quieren a futuro es incompatible o si hay miedo, control o violencia. En ese último caso, la prioridad es tu seguridad. Hablarlo con un profesional puede ayudarte a decidir con más claridad.

¿Cuándo conviene ir a terapia de pareja y cuándo a terapia individual?

La terapia de pareja conviene cuando los dos quieren trabajar en la relación y no hay violencia ni miedo. La individual conviene si solo tú quieres ir, si necesitas decidir qué hacer o si hay control o violencia en la relación. Puedes conocer a los terapeutas de pareja en VoyBien para ver opciones.

¿Qué hago si mi pareja no quiere ir a terapia?

Puedes empezar tú, en terapia individual. Te ayuda a entender qué te pasa en la relación, a decidir qué quieres y a cambiar tu forma de responder, y a veces eso también mueve la dinámica entre los dos. Puedes volver a invitar a tu pareja más adelante, sin presión. Si hay miedo o control, tu apoyo es lo primero.

Aviso: Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de salud mental. No constituye diagnóstico ni tratamiento. Si estás en crisis o hay riesgo inmediato, busca ayuda presencial o de emergencias en tu localidad.
Fuentes y Referencias Médicas

1. Gottman, J. M. y Levenson, R. W. (2000). The timing of divorce: Predicting when a couple will divorce over a 14-year period. Journal of Marriage and Family, 62(3), 737-745. https://doi.org/10.1111/j.1741-3737.2000.00737.x

2. Karney, B. R. y Bradbury, T. N. (1995). The longitudinal course of marital quality and stability: A review of theory, method, and research. Psychological Bulletin, 118(1), 3-34. https://doi.org/10.1037/0033-2909.118.1.3

3. Overall, N. C. y McNulty, J. K. (2017). What type of communication during conflict is beneficial for intimate relationships? Current Opinion in Psychology, 13, 1-5. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2016.03.002

4. Gable, S. L., Reis, H. T., Impett, E. A. y Asher, E. R. (2004). What do you do when things go right? The intrapersonal and interpersonal benefits of sharing positive events. Journal of Personality and Social Psychology, 87(2), 228-245. https://doi.org/10.1037/0022-3514.87.2.228

5. Lebow, J. L., Chambers, A. L., Christensen, A. y Johnson, S. M. (2012). Research on the treatment of couple distress. Journal of Marital and Family Therapy, 38(1), 145-168. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2011.00249.x

6. The Gottman Institute. The Four Horsemen: Criticism, Contempt, Defensiveness, and Stonewalling. https://www.gottman.com/blog/the-four-horsemen-recognizing-criticism-contempt-defensiveness-and-stonewalling/

7. The Hotline (National Domestic Violence Hotline), en español. https://www.thehotline.org/es/

8. CONASAMA. Línea de la Vida 800 911 2000. https://www.gob.mx/conasama/articulos/linea-de-la-vida-800-911-2000

9. SAPTEL. https://www.saptel.org.mx/

10. Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis, Servicios en Español. https://988lifeline.org/es/servicios-de-traduccion/servicios-en-espanol/

Angélica Palicio - Terapeuta Individual y de Pareja en VoyBien
Escrito por

Angélica Palicio

Terapeuta Individual y de Pareja · Lic. en Psicología (Universidad Veracruzana), Maestría en Psicología con Orientación en Terapia Breve (UANL), Diplomado en Terapia Breve de Pareja (Centro de Estudios Sitémicos CESIST)
Cédula profesional Licenciatura: 10846410 | Maestría: 139132008+ años de experienciaRelaciones de ParejaRuptura Amorosa

¡Hola! Es un gusto tenerte aquí, me llamo Angélica Palicio, soy mexicana y terapeuta sistémica. El enfoque de intervención con el que trabajo pone la atención en las soluciones más que en los problemas. A diferencia de otros modelos terapéuticos, en el sistémico tú cumples con un rol activo dentro del proceso, esto quiere decir que trabajaremos juntos, usaremos tus características, fortalezas y potencialidades para alcanzar los objetivos que planteemos.

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